«Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?» (Lucas 18:6-8). En medio de este mundo erigido como una fortaleza contra la Verdad (su Palabra), la última advertencia del Señor Jesucristo resuena sin cesar en el corazón de sus verdaderos discípulos y aviva su celo por Él. Viven la fe auténtica de la que son guardianes en todas las circunstancias y comparten apasionadamente su vida y su amor. ¿Y tú, querido lector (lectora)? Que su Palabra Viva, única razón de este grito de alerta, preserve tu corazón en el amor de Cristo para afirmarte sin descanso en su justicia, que caracteriza a todos aquellos que realmente le conocen. En efecto, Jesús dice: «Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen», «Yo les doy vida eterna; nunca perecerán y nadie las arrebatará de mi mano» (Juan 10:27 y 28).